domingo, 23 de diciembre de 2007

La veintena perdida


Cito:

“En los últimos tiempos es muy usual escuchar entre los argentinos opiniones, comentarios, y explicaciones de toda clase de desventuras en cuanto a la situación económica y social del país y en cuanto a las expectativas de algún futuro promisorio. El Producto Bruto Interno está estancado desde 1973. […]

“Tampoco existe ninguna indulgencia para el sector externo, especialmente, cuando las culpas pueden ser ajenas. En este caso, se sostiene que los esfuerzos de los exportadores se ven frustrados por las perversas políticas de subsidios a la producción en los países que de otra manera serían importantes demandantes de nuestros productos. No obstante, las autoridades creen que parte del problema resulta de una actitud poco emprendedora de los empresarios que prefieren las condiciones más fáciles y más ventajosas que ofrecen los mercados internos. Por su parte, los productores de sustitutos de importaciones temen que la política arancelaria no le reconozca los importantes esfuerzos que están realizando para rescatar una porción importante de la industria nacional de la devastadora política de cambios y arancelaria de fines de los años setenta. Frente a tanta adversidad los acreedores financieros internacionales no cejan en su empeño por cobrar la deuda externa.

“El gobierno tampoco escapa a este clima de desesperanza y reproches […]. Se insiste en que los argentinos son naturalmente evasores y que diversos sectores son especialmente favorecidos por regimenes de subsidios y promociones. Adicionalmente se argumenta que la deficiente provisión de los servicios que monopoliza el Estado resulta de que la Administración Central o las empresas públicas no cuentan con recursos suficientes para emprender las inversiones necesarias, o aún para atender los gastos operativos requeridos para una atención mas adecuada de su clientela. Las autoridades también le reprochan a los sectores privados su responsabilidad por la cual la inflación se explica, en gran parte, por cierta ‘puja distributiva’ en la que cada sector intenta mejorar su posición relativa de una manera insaciable y poco solidaria.”

En Adrián Guissarri, La Cuestión Económica: ¿necesita de una concertación? Trabajo preparado para el “Seminario de evaluación político-electoral”, Villa Carlos Paz, 1987. (¡!)

Bien podría ser una carta de lectores publicada en algún diario porteño de renombre el pasado domingo (renombre es sinónimo de tirada nacional, ustedes saben), por caso. Hace veinte años que venimos hablando de lo mismo -debe hacer calor en Villa Carlos Paz, ¿no? Por cuanto no debemos desesperar si no tenemos mucha idea de lo que está pasando a nuestro alrededor, es muy probable que tengamos otros veinte años por delante para hacer el catch-up…