jueves, 10 de julio de 2008

Reincidencia

Ya es la segunda vez que releo El Señor de los Anillos.

Me compré la edición de bolsillo (tres tomos, Minotauro) hace ya unos cuantos años, tras haber leído El Hobbit por recomendación de un compañero de colegio; y quedé encantado por el maravilloso universo mitológico desplegado por el autor, lleno de fantásticas aventuras y personajes misteriosos. Tardé en leerlo no más de un mes; todas las noches antes de dormirme dedicábale religiosamente un par de horas. Desde entonces, mis hábitos de lectura serían mucho más volátiles y erráticos.

Ya un poco más grande y devenido en estudiante universitario -aunque no menos ansioso por leer de prodigios y sagas épicas- volví a desempolvar el libro en medio de una marabunta marketinera impulsada por el estreno de la película dirigida por Peter Jackson, que por cierto es una fiel representación de la historia (sacando algunos minúsculos detalles como omisiones deliberadas de personajes secundarios, etc). Me llevé una impresión completamente distinta de la que me dejó la primera lectura, allá en mi adolescencia no tan lejana.

Así como Cortázar tenía sus cronopios, famas y esperanzas (que eran criaturas idílicas, pero que le servían para imaginarse el mundo y las relaciones humanas, más o menos del mismo modo que los economistas usamos los modelos), J. R. R. Tolkien tenía su pequeña y gran Tierra Media, con muchas criaturas dentro. A lo mejor Tolkien volcó en ella su forma de ver el mundo. La eterna lucha entre el bien y el mal, la odisea característica del viaje heroico, la corrupción del poder… de alguna manera satisfacen nuestro sentido de la realidad histórica y social, tal como afirma Auden. Dejó cierto sabor “sociológico” en quien escribe.

Finalmente, esta tarde volví a abrir “La comunidad del Anillo”. Ahora de manera mucho más desapasionada y menos comprometida, a tal punto que he perdido notablemente el interés por la dicotomía buenos-malos, pero sin perjuicio de ello no puedo dejar de decir que este libro es atrapante. La prosa es elocuente y además, tiene el don de introducir con total naturalidad al lector en este universo desconocido, plagado de una infinidad de personajes y ciudades que de otra manera acabarían desanimando a dicho lector (como ocurre con el Silmarillion, recopilación de escritos hecha por su hijo Cristopher).

He descubierto que Tolkien era un narrador de genio, en efecto. ¡Qué capacidad descriptiva! Es increíble cómo el autor se conecta con la naturaleza, incorporando las características y atributos de la flora y la fauna a los personajes y facciones representadas en la historia, con un temple y estilo incomparables. Una narrativa fantástica, pero que paradójicamente deja poco margen para la imaginación. Impresionante. Un botón bastará como muestra:

“El rostro de Elrond no tenia edad; no era ni joven ni viejo aunque uno podía leer en él el recuerdo de muchas cosas, felices y tristes. Tenía el cabello oscuro como las sombras del atardecer, y ceñido por una corona de plata; los ojos eran grises como la claridad de la noche, y en ellos había una luz semejante a la luz de las estrellas. Parecía como un rey coronado por muchos inviernos, y vigoroso sin embargo como un guerrero probado en la plenitud de sus fuerzas.”

Se puede tener por cierto que la lectura de una novela como El Señor de los Anillos es una experiencia única e irrepetible, contingente a la subjetividad del lector: sujeta a sus circunstancias particulares, su tiempo y su espacio. Como advierte Cortázar en Rayuela, me atrevo a conjeturar que este libro a su manera es también varios libros. Celebro esta suerte de revelación, que tal vez para muchos pase por trivialidad. Quién sabe con qué me encuentre dentro de algún tiempo, la próxima vez que lo lea.

9 comentarios:

Ella dijo...

Para mí que cobrás comisión por cada libro vendido en La Plata...jajaja

Muy buena recomentación, le pusiste pasión, pero no me convenciste... Y bueno, me lo pierdo, ya me lo dijeron muchos..

Sin embargo te felicito por el hábito incorporado, es muy interesante y necesario a la vez.

Siga descubriendo!

Robinson dijo...

Sí, che... me deschavaste. Tengo este y otros kioscos. Viste, el mercado laboral de economistas está difícil, esto es una lucha jajajaj...

Más que una recomendación, quería transmitir esa sensación de cuán subjetivo puede ser leer un libro. Nunca me había detenido a pensar eso.

Un saludo (sos difícil de persuadir, eh!)

Ella dijo...

jaja
pero es que no me gustan esos libros!
y no fui tan lectora en mi niñez como para releer uno ahora. Eso me da mucha bronca, por eso quiero recuperar el tiempo perdido aunque no sea lo mismo.

Acepto que me recomiendes alguno, dale?

Robinson dijo...

Jajaja, yo tampoco soy tan leído, de vez en cuando leía algo.

Acepto tu aceptación, sólo si comprás el libro acá en La Plata =)

Qué libros te gustan?

Él dijo...

Robinson, coincidimos en algo más. La trilogía del señor de los Anillos me la leíen un mes y media allá en mi tierna adolescencia (creo que 14 años), y me fascinó. Es atrapante el HDP!!!, pero ahora que mencionas ésto me intriga pensar que pensaría yo si lo leyera ahora... Es verdad eso de la división entre el bien puro y la maldad pura...¿qué pasaría si le agregamos un poco de corrupción a Gondor? ¿o encontramos moviles egoístas en Gandalf? ¿o aparece una organización que se llama "orcos de pie", que pugna por derechos de aguinaldo y vacaciones pagas?.. qué loco no?

Tincho dijo...

A mi me gusto la pelicula, jeje. Hace bastante que no leo algo que no sea de economia. En el verano comprare algun libro. Escucho ofertas!

Robinson dijo...

...todos tenemos nuestro alter ego en la tierra media, Él... (en Gondor no había tantas plazas)

Ella dijo...

Dale, lo compro allá pero vos sos el intermediario comercial! No me mates con la comisión, yo te hago publicidad y después cobra a los que quieras...

No tengo muy definido qué "tipos de libros" me gustan, pero te cuento cuales tengo empezados como para que te des una idea. De econo: "La Resurreción" de Levy Yeyati y Diego Valenzuela y "La riqueza de las naciones..." de tu amigo personal.

De otras yerbas: "El origen de las especies" de Darwin y "la importancia de llamarse Ernesto" de Wilde.

Nunca terminé "Macbeth" proque tenía q renovar la solicitud en la biblio y me daba fiaca llevarlo y traerlo...

Ahora q lo pienso, me gustan de econo(pero no cualquiera, no me vengas con algo muy ortodoxo) o cualquiera aplicado, porq tmb leí sobre constelaciónes, sueños, psicología, historia...

Ya somos dos que escuchamos ofertas... si alguien se quiere sumar a la recomendación tmb va a ser bienvenida!

Mariano T. dijo...

Siempre fuí fanático de la trilogía. me acuerdo de haber bajado (trabajosamente en esa época) el trailer cuando se estrenó la película en USA.
Me parece que lo más atraoante es como vuela la imaginación de uno.
Cuando lo leí la primera vez, me acuerdo de una garrafa entera de gas gastada estando de campamento en el Futalaufquen, cuando me embalé a las 11 de la noche, y justo cuando se acabó el gas del farol amaneció y seguí leyendo con luz natural.