martes, 6 de enero de 2009

Protomayéutica (o cuasi...)


¿Por qué extraña razón las mayúsculas no debieran de llevar tilde?
¿Son útiles los prejuicios?
¿Por qué las chicas –y las no tan chicas-, emulando a las tahitianas de Gauguin, se ponen flores en el pelo?
¿Acaso ser libre es “poder hacer lo que uno quiera” o “poder querer lo que uno haga”?
¿Qué diferencia hay entre el dogma del teólogo y el axioma del científico?
¿Cómo se dice “aderezo” en inglés? ¿Y alguna buena traducción al castellano del anglicismo “enforcement”?
¿Qué es la pasión?
¿Cómo estarían hoy los productores rurales, de haberse aprobado la 125?
¿Por qué flamea la bandera de la foto, acaso hay viento en la luna? ¿Y la sombra?
¿Hay algún protagonista de los cuentos/novelas de Cortázar que no fume?
Si “no hay nada”, entonces ¿“hay algo”?
¿Qué hubiera pasado si Herminio no prendía el cajón? ¿Y si Carlos no se hacía amigo de la UCeDé? ¿Y si perdíamos el mundial del ’78? ¿Y si anulaban el primer gol del Diego a los ingleses en el ’86?


Son cosas que me pregunto a menudo.

8 comentarios:

Natalio Ruiz dijo...

Un parto en la calle, ¿es alumbrado público?

Ojo!

Cosas que Pasan

Coki dijo...

Creo que tengo un par de respuestas a esas preguntas:

1) Las mayúsculas sí llevan tílde.
2) Los prejuicios son útiles. Intenté una explicación en esta entrada de mi blog.
3) Supongo que el axioma surge de un razonamiento lógico y puede modificarse.
4) Aderezo no es "seasoning" o algo así?
5) Según la NASA, flamea por la inercia generada por el impulso que le dio el astronauta antes.

Para la última: ¿y si ganábamos Malvinas?

bensonita dijo...

Janis dice que ser libre es no tener nada más que perder... triste. yet truth?

Y yo agrego preguntas como por qué teorizar tanto acerca de todo? Cuánta diferencia hay entre lo que decís y lo que haces? y lo que pensas? por qué ser tan futurible? por qué mirar tanto hacia atrás a riesgo de llevarte un poste de luz por delante? por qué sigo en esta oficina y no estoy persiguiendo un sueño demente? Y sobre todo, por qué está esta pesimidad de tema en mi lista de reproducción?

Elemaco dijo...

Las mayusculas llevan tilde, pero tradicionalmente no se ponian porque en las maquinas de escribir se iban de tamaño en las teclitas

Robinson dijo...

Ahí estamos, hola a todos. Gracias por comentar!
Veamos…

Je, ¿lo del parto no sería algo así como la provisión pública de un bien privado? (o sea, un parto en la calle en principio es de fácil exclusión, y hasta cierto punto hay rivalidad en el consumo del mórbido espectáculo –todo depende de cuán grande sea el cerco que se arme en torno a la parturienta-).

Hey, Coki, acabo de leer tu post sobre economía de la información. Hace un tiempo leí algunos papers de Tirole y l’école d’économie de Toulouse, donde los tipos tratan de meterle IO al human behavior. Y la verdad es súper interesante; la otra vez me colgué con unos amigos teorizando (sic) acerca del fenómeno de la moda como un caso del market for lemons a la Akerlof. Hablando mal y pronto, las mujeres serían un “bien” heterogéneo, pero al haber problemas de información –axiomáticamente, ponele que de noche todos los gatos son pardos- el “mercado de mujeres con un parámetro de belleza superior” se te cae. Una forma de completar la ausencia de ese mercado es dar alguna señal que permita diferenciar lindas de feas, flacas de gordas, lo que sea (se supone conocida la “belleza”, etc. etc.). Así las lindas empiezan a ponerse una flor en la cabeza, o lo que sea. Pero dinámicamente, posibilidades tecnológicas mediante, las feas terminan replicando el curso de acción y vuelven a romper el mercado. Algunos mecanismos más complejos podrían incluir barreras a la entrada –jeans que sólo quepan a un determinado subgrupo de la población, dando lugar al tan deseado sesgo de selección-. Así que la moda vendría a completar mercados de manera recursiva e inconclusa.

(Sí, es medio rebuscado y retorcido, pero bueno… es lo que me acuerdo de aquella sobremesa invernal con más vino que microeconomistas.)

Bienvenida al blog, Bensonita! Así también piensan los budistas; ahora bien, si para ser libre hay que abandonar absolutamente toda pretensión terrenal y consagrarse a limpiar el espíritu en una lamasería del Tíbet a base de té con manteca y tortilla de cebada 25 horas por día, me parece que no quiero ser libre… I’d choose the Matrix. Supongo que lo de la teorización es un sesgo provocado por nuestra formación de economista, o por una angustia de la existencia de quien escribe. En cualquier caso, quedo eximido de toda culpa. Si quiere sentirse optimista, puede le recomiendo a Diego Torres, o si le gusta la música, pruebe con esto =)

Ajá, Elemaco. En las máquinas de escribir no tenías tilde, no? Había que ponerlas a mano?


Saludos!

Coki dijo...

Robinson, no me parece nada rebuscado el razonamiento. De hecho, creo que es lo que ocurre y está en línea con la entrada que linkeé.

Fijate los hechos de "corrupción" que hay en el "mercado de la seducción". El boliche que no deja entrar a gente con ciertas características no lo hace por su maldad, sino porque los que sí logran entrar están dando señales al mercado, además del halago que significa ser aceptado donde otros no lo son.

Lo mismo ocurre con las tiendas de ropa. Pensás que Kosiucko no tiene talles grandes porque son malos? Son idiotas y se pierden de venderle a las más gorditas? El tema es que la chica que logra entrar en un jean de ellos le está diciendo al mundo que es linda o que cumple con los requisitos de seducción actuales.

Cada día creo más que las señales dominan nuestra vida y que la discriminación es una mera consecuencia de ellas.

Robinson dijo...

Sí, pienso algo bastante parecido. La economía de la información es un campo que todavía puede darnos muchas sorpresas en un futuro mediato...

Estuve haciendo trabajo de campo esta última semana, y parece que no todas las flores son flores (del pelo). En fin...

Farolera dijo...

Hola hola!

Justamente el otro día le comentaba a mi amiga que "a las mujeres nos gusta ponernos flores en el pelo, en casi todas las culturas". Menos en el antiguo egipto, donde los locos se rapaban para ponerse después unas densísimas y sin duda calurosientas pelucas negras.

No existe diferencia alguna entre el dogma y el axioma. Tienen distintos nombres porque surgen en distintos campos del saber.

Si perdíamos el mundial del '78 probablemente ser argentino no hubiese estado tan copado. Tal vez, sólo tal vez, hubiesemos tenido el coraje de mirarnos a nosotros mismos y empezar una dura autocrítica.

Muy bueno el post.