Como por estos tiempos paso buena parte del día escuchando música, aprovecho para recomendar dos discos –con sus links- que me parecen técnicamente excelentes.
Dicen que por su permeabilidad, el jazz sufre del ‘síndrome Béla Bartok’. La imperiosa necesidad de beber del folklore musical más cercano al artista termina en una diáspora de nuevos estilos. Más si se tiene en cuenta que se trata de un género que pone en un pedestal al virtuosismo y que reprime la monotonía sonora. Y que en el fondo, la base de su atractivo es la improvisación y la aparente contradicción del sonido “cool” y el background academicista. Gracias a Bartok y su síndrome, podemos deleitarnos con discos como estos dos:
Dicen que por su permeabilidad, el jazz sufre del ‘síndrome Béla Bartok’. La imperiosa necesidad de beber del folklore musical más cercano al artista termina en una diáspora de nuevos estilos. Más si se tiene en cuenta que se trata de un género que pone en un pedestal al virtuosismo y que reprime la monotonía sonora. Y que en el fondo, la base de su atractivo es la improvisación y la aparente contradicción del sonido “cool” y el background academicista. Gracias a Bartok y su síndrome, podemos deleitarnos con discos como estos dos:

Siesta (Universal, 2002), de la pianista nipona Yoshiko Kishino: muy recomendable para los devotos del jazz piano. Por momentos el piano de Yoshiko hipnotiza, siguiendo una línea latin/bossa, homenajeando en éste álbum a artistas de la talla de The Beatles o Jobim –aunque en otros pasajes el disco se hace más grusinesco-. La ejecución de Primavera es genial.
Enjoy.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada