Qué copado... Mientras trataba de bajarme el tema de Sting que tiene por nombre el de este post, vine a dar con esto.
...resulta que un buen día un paliducho cararroja se asomó al muelle de Brighton Pier y tiró al mar unas cuantas botellas vacías con mensajes dentro. Se sabe que algunas lograron cruzar el English Channel; dos de ellas fueron encontradas ocho días después por unas chicas francesas cerca de Cabourg. Otras siguieron su recorrido rumbo al Mar del Norte y terminaron encalladas en Örnsköldsvik, en medio del suequísimo Golfo de Botnia.
Así nuestro curioso amigo se puso en contacto con gente a la que le pareció divertido hacer lo mismo. De hecho, dicen que hasta no hace mucho tiempo atrás funcionó una red de mensajeros que se dedicaba al finísimo arte de arrojar recipientes -a la vera de cuanto curso de agua exista- con la más variada cantidad de inscripciones en su interior, tal vez con el único objeto de que quien los encuentre continúe con el distinguido ejercicio, armando así una cadena de gente unida por poco más que el azar, al menos en principio.
Junto al mensaje -que ante lo sorprendente del encontrarse con una botella con un papel dentro en medio de la playa pasa a un más que entendible segundo plano- puso su dirección de correo, así que es natural que haya recibido respuestas como la siguiente:
“Hello, my daughters were very happy and surprised to find a real message in a bottle. Thanks for this magic moment. We found it on the Trouville Beach (Normandy) the 10 March, 2005. Good luck with your project.”
Asimismo, la muchacha inmortalizó el momento mágico con la preciosa foto que encabeza este post.
Qué ocurrente.
Así nuestro curioso amigo se puso en contacto con gente a la que le pareció divertido hacer lo mismo. De hecho, dicen que hasta no hace mucho tiempo atrás funcionó una red de mensajeros que se dedicaba al finísimo arte de arrojar recipientes -a la vera de cuanto curso de agua exista- con la más variada cantidad de inscripciones en su interior, tal vez con el único objeto de que quien los encuentre continúe con el distinguido ejercicio, armando así una cadena de gente unida por poco más que el azar, al menos en principio.
Junto al mensaje -que ante lo sorprendente del encontrarse con una botella con un papel dentro en medio de la playa pasa a un más que entendible segundo plano- puso su dirección de correo, así que es natural que haya recibido respuestas como la siguiente:
“Hello, my daughters were very happy and surprised to find a real message in a bottle. Thanks for this magic moment. We found it on the Trouville Beach (Normandy) the 10 March, 2005. Good luck with your project.”
Asimismo, la muchacha inmortalizó el momento mágico con la preciosa foto que encabeza este post.
Qué ocurrente.


1 comentarios:
¿No es nuestra vida un continuo arrojar botellas con mensajes al mar para que alguien por ventura, las encuentre y lea el papelito que llevan dentro?
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